Pese a encontrarnos en cifras históricas de afiliación en un mes de septiembre, 20.724.796 ocupados, continuamos a la cabeza del desempleo en Europa, con 2.722.468 desempleados, lo que hace imprescindible mejorar las pasarelas entre el desempleo y la vida activa y las políticas de empleo.

No debemos resignarnos a un desempleo estructural, próximo a los tres millones de parados, con el drama personal que representa, existiendo además sectores con dificultades para dar cobertura a sus vacantes, más aún ante las perspectivas de una mayor pérdida de dinamismo de la actividad económica durante el otoño.

Análisis de los datos

Siguiendo el comportamiento habitual de la afiliación y el desempleo en el mes de septiembre, crecen los afiliados en 18.295, ligeramente por encima del período prepandémico -2014 a 2019-, cifrado en 14.260 personas, y los parados aumentan en 19.768, también ligeramente por debajo de la media en esos años, que fue de 21.801 desempleados.

No obstante, el crecimiento de la afiliación es menor que el producido en los tres años precedentes -2020, 21 y 22- y el del paro, mayor que en septiembre de 2022.

Como en septiembres pasados, repunta la afiliación en educación en casi 86.000 personas en el Régimen General, y en otras 2.600 en el Régimen de Autónomos, y el crecimiento del paro se focaliza en el sector servicios y en el colectivo sin empleo anterior.

Un mes más el esfuerzo del sector privado en la creación de empleo y la mejora de las condiciones laborales se evidencia en la caída de la temporalidad a mínimos históricos, próximos al 14% de los ocupados en el sector privado, con especial incidencia en mujeres y menores de treinta años, frente a las elevadas cifras de temporalidad del sector público.

El Régimen de Autónomos sube en 5.716 personas en septiembre y en 9.470 en términos interanuales, a pesar del desplome del comercio en 16.159 personas respecto al mismo mes del año anterior.


Fuente: Departamento de Comunicación de CEOE.