La OCDE acaba de revisar su escenario de proyecciones macroeconómicas para el mundo y ha realizado un importante recorte en sus estimaciones para España. La organización ha rebajado en dos décimas su previsión de crecimiento de mayo para España, hasta el 2%, y ha recortado la de 2020 en otras tres décimas,hasta el 1,6%, mismo ritmo que estima para 2021. Esto significa que la OCDE está dibujando un ‘aterrizaje suave’ para la economía española, tal y como recoge El Confidencial.


Sin embargo, el problema viene por la parte del mercado laboral, ya que la organización estima que el ajuste del paro se va a estancar. Si hasta hace medio año esperaba que la tasa de paro de España cerrara este ejercicio por debajo del 14%, ahora cree que no caerá por debajo de este nivel ni siquiera en 2020 (en media anual).


El paro, la temporalidad y la parcialidad condenan a los jóvenes a sufrir una baja intensidad laboral, lo que provoca que haya ya más de un millón y medio con sueldos por debajo del SMI a final de año.


Esto significa que la reducción del desempleo se frenará casi en seco. España pasará de reducir la tasa de paro a un ritmo de dos puntos anuales a recortar solo uno en 2019 y apenas una décima en 2020. Datos que marcan claramente el pesimismo de la OCDE respecto al mercado laboral español. El país será incapaz de volver atener una tasa de desempleo como la que existía antes del estallido de la crisis, según las previsiones del organismo, lo que significaría que la mejora estructural del mercado laboral que algunos aseguraron es solo una fantasía.


Esta revisión a la baja de las previsiones de paro responden a la ralentización que ha mostrado el mercado laboral en los últimos meses. Conviene no olvidar que la economía española se está acercando al umbral de crecimiento del 2% que es justo el límite que tradicionalmente ha tenido el empleo para congelarse.


El organismo no ofrece previsiones sobre el número de ocupados, pero si se atiende a la serie histórica y a las estimaciones de otras casas de análisis, es de esperar que el parón en el ajuste del paro se deba a dos factores paralelos. El primero sería la desaceleración del empleo y, el segundo, el aumento de la población activa como consecuencia de la inmigración. En otras palabras, se seguirá creando empleo, pero a un ritmo menor, y en una cuantía similar al aumento de la población activa, por lo que no bajará la tasa de paro.


La OCDE ha realizado un gran recorte a su previsión de crecimiento del consumo de los hogares como consecuencia de la revisión de la serie histórica que ha realizado el INE. El resultado es que ahora estima un avance del consumo del 1,2%, el menor avance desde 2013, cuando España todavía estaba saliendo de la crisis.


El organismo achaca esta ralentización del consumo al ahorro precautorio de las familias como consecuencia del aumento de la incertidumbre global. Escenarios en el horizonte como el Brexit o la guerra comercial.


La OCDE también prevé una ralentización del consumo de los hogares como consecuencia del ahorro precautorio ante la incertidumbre.


El organismo recuerda a España que su principal reto de corto plazo es lograr una reducción sostenible de la deuda pública, que todavía está cerca del 100% del PIB. Los ajustes de los últimos años han sido consecuencia del crecimiento económico, ya que todavía persiste un déficit estructural elevado que los gobiernos no han querido corregir.

Ante esta situación, la OCDE pide a España un ajuste fiscal que permita lograr esa reducción de la ratio de deuda pública. Además, también pide reformas estructurales para mejorar la competencia entre empresas, la inversión en innovación y mejorar los sistemas de formación para elevar el capital humano del país y hacerlo en línea con las necesidades productivas.