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Trabajo cree que los contratos de formación se han estancado por los cambios para “asegurar la calidad” de esta modalidad.

El Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social señala que los contratos de formación y aprendizaje iniciaron un descenso en 2016 y se han estancado desde entonces, y explica que “el principal motivo podría ser los cambios regulatorios dirigidos a asegurar la calidad de esta modalidad contractual y su estrecha vinculación con la formación reglada”.

Así lo refleja el Ministerio en un informe sobre el mercado de trabajo de los jóvenes en España consultado por Servimedia en el que se refiere al acceso de este colectivo a los puestos de trabajo.

Explica que la entrada de los jóvenes en el mercado laboral se produce mayoritariamente con contratos temporales, siendo las nuevas altas de carácter temporal en un 90% de los casos.

No obstante, señala que existen otras vías como es el contrato de formación y aprendizaje. Al respecto apunta que esta modalidad se estaba recuperando desde 2011 tras los descensos experimentados en los primeros años de la crisis, creciendo un 72,6% en 2013 y manteniéndose en 2014 y 2015 con un crecimiento anual del 34,4% y del 25%, respectivamente, hasta alcanzar los 161.667 contratos.

Pero en 2016 esta modalidad se redujo “sustancialmente”, pasando a registrar 37.781 contratos, y en los años posteriores se ha mantenido estancada, sin alcanzar los 40.000 contratos.

El informe del Ministerio expone que “el principal motivo podría ser los cambios regulatorios dirigidos a asegurar la calidad de esta modalidad contractual y su estrecha vinculación con la formación reglada”.

El último cambio legislativo para estos contratos se fijó en el real decreto ley del 28 de diciembre de 2018, en el que se derogaban las medidas e incentivos ligados a una tasa de desempleo superior al 15% como es la celebración de contratos de formación y aprendizaje con personas entre 25 y 30 años o el complemento salarial de 430 euros para estos contratos. Atendiendo al género, desde 2013, las mujeres superan ligeramente a los hombres en este tipo de contratación.

El contrato de formación y aprendizaje se dirige a aquellas personas entre 16 y 25 años que no tienen cualificación para un contrato en prácticas, tienen una duración mínima de un año y máxima de tres años y el salario no puede ser inferior al Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en proporción al tiempo de trabajo efectivo.

Para personas con discapacidad, colectivos de exclusión social en empresas de inserción y alumnos de escuelas taller o casas de oficio, no existe límite de edad para celebrar estos contratos. Además, cuenta con bonificaciones en las cuotas empresariales y reducciones en la cuota del trabajador.

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