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El empleo en España, 10 puntos por debajo del objetivo europeo de 2020.

España va camino de incumplir la mayoría de los compromisos adquiridos cuando suscribió la Estrategia Europa 2020, compendio de medidas que el equipo de la anterior Comisión Europea, bajo el mando del portugués José Manuel Durao Barroso, promovió para garantizar el crecimiento económico, el empleo y la sostenibilidad social, medioambiental y energética del continente. En cuanto al empleo, la tasa todavía se sitúa 10 puntos por debajo del objetivo establecido tal y como recoge una información de El Economista.

Durante los años de crisis económica, la tasa de empleo disminuyó hasta situarse en el 58,6% de la población con edades comprendidas entre 20 y 64 años, pero en los últimos años se ha ido recuperando y en 2016 alcanzó al 64%, lejos del 74% que en su día firmó José Luis Rodríguez Zapatero con vistas a 2020.

Los indicadores considerados por la Unión Europea (UE) para fijar los objetivos de empleo de aquí a tres años, sin embargo, muestran notables diferencias por comunidades autónomas. Según un estudio elaborado por la patronal de agencias privadas de colocación Asempleo, Baleares, La Rioja y la Comunidad de Madrid son las regiones más próximas a la meta, con tasas de empleo superiores al 70%. Mientras, a la cola de la clasificación autonómica renquean Extremadura (55%) y Andalucía, la peor posicionada, con una tasa de empleo 10 puntos inferior a la media nacional (y 20 puntos bajo el objetivo europeo).

A la vista de los datos, a la economía española aún le faltan caballos en la ruta hacia 2020. Aun así, el Gobierno se muestra confiado y estima un ritmo de creación de empleo de medio millón de puestos de trabajo al año, hasta alcanzar los 20,5 millones de ocupados a finales de 2020, cuando la tasa de paro caerá al 11%. Ese nivel, si bien todavía elevado, estaría por debajo el 14%, horizonte en el que los expertos consideran que la ocupación afectaría al 75% de la población entre 20 y 64 años.

Frente al optimismo del Ejecutivo, Andreu Cruañas, presidente de Asempleo, considera que “España aún mira de lejos los objetivos europeos para 2020. A su juicio, la dirección a seguir es clara: “El mercado laboral necesita más flexibilidad y menos barreras burocráticas, trabajadores capacitados y formados para ocupar los puestos que demanda el tejido productivo y, por supuesto, clama a gritos por un aumento de la inversión en I+D, para elevar la competitividad y el dimensionamiento de las empresas”.

Siete años después de que Durao Barroso lanzase el programa al que se sometieron los líderes europeos, la recuperación de la economía española aún no se refleja en los bolsillos de los ciudadanos. Según Eurostat, el 28,6% de la población de nuestro país se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, evidencia de que la crisis ha ahondado en las desigualdades, pues la tasa ha escalado desde el 23,8% de 2008 y ve a años luz el 23% que pide Bruselas.

Con una deuda del 100 por cien del Producto Interior Bruto (PIB), una mejoría del mercado laboral insuficiente, un volumen inversor en I+D de los más reducidos de la UE y graves problemas en materia educativa, España encara importantes desafíos de aquí a 2020.

En los últimos tiempos, nuestro país ha reducido de manera constante la tasa de abandono escolar temprano y el porcentaje se quedó en el 19% en 2016. Aunque todavía estamos cuatro puntos por encima de la meta que deberíamos tocar dentro de tres años, de mantener el ritmo de reducción seguido hasta ahora, podríamos quedarnos próximos al objetivo del 15% o incluso alcanzarlo, a ojos de los expertos de Asempleo.

Respecto al compromiso de lograr un 44% de adultos de entre 30 y 34 años con educación universitaria, en 2016 la tasa española se situaba en el 40%. Un porcentaje que, aunque a simple vista no parece muy alejado del esperado por Bruselas para 2020 (44%), no es muy esperanzador, dado que está disminuyendo en los últimos años (en 2013 era del 42%), con motivo de la fase expansiva de la economía. En este sentido, Asempleo entiende que “muchos individuos decidieron apartar la formación para incorporarse al mercado laboral”.

En lo que al gasto efectuado en I+D se refiere, ha disminuido desde 2010 y en 2015 (último dato disponible) se situaba en el 1,2% del PIB. Así, España está cada vez más lejos de cumplir con este objetivo crucial para la competitividad y por ende, para el crecimiento de la economía y el empleo.

A tres años de que culmine la Estrategia, España solo parece en disposición de cumplir en materia energética y medioambiental. Pese a que las emisiones de gases de efecto invernadero aún no se han reducido lo suficiente, la penetración de las renovables sí se sitúa cerca del objetivo del 20%, y el consumo de petróleo se ajusta ya a los parámetros exigidos por Bruselas.

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